N.E.*: La guerra de Kim Jong-Un contra el cristianismo

Cazar cristianos es una de las tácticas del régimen para ahogar a la iglesia que sobrevive en Corea del Norte.

Un país donde el estado lo decide todo sobre tu vida. Un país sin color, excepto por los carteles propagandísticos que decoran edificios y monumentos de hormigón. Un país donde el Gran Líder lleva muerto 24 años, pero sigue gobernando y sus seguidores muertos de hambre deben venerarlo a él, a su hijo y a su nieto como si fueran dioses. Esto no es “1984” de George Orwell, es peor: es 2018 de Kim Jong-Un.

Los cristianos norcoreanos son conscientes de que el Gobierno intenta infiltrarse en sus redes. En una ocasión, un refugiado que inicialmente fue un infiltrado en China como falso prófugo, habló acerca de uno de sus encuentros con un informante del DSE: “El informante supuestamente tenía que buscar cosas como una persona que permanece en silencio con los ojos cerrados y medita, o un fumador o bebedor habitual que deja de repente de fumar o de beber. Estas personas eran objetivos para ser vigilados de cerca”.

Tanto en Corea del Norte como en China, los espías organizan reuniones de oración “secretas” y falsas para atraer a los cristianos. Algunos pastores chinos en China son reclutados y se les paga por entregar a creyentes norcoreanos. Algunos funcionarios de seguridad norcoreanos son formados para entender de religiones, identificar literatura religiosa e interrogar a los sospechosos de llevar a cabo actividades religiosas ilegales. Se les forma para hacer preguntas que determinen si un refugiado repatriado cristiano pretende practicar el cristianismo en Corea del Norte. No se pregunta acerca del budismo.

Presión a máxima potencia sobre la vida diaria.

Cazar cristianos es una de las tácticas del régimen para ahogar a la iglesia que sobrevive en Corea del Norte. Uno de sus métodos más efectivos es la presión diaria y el adoctrinamiento. Muy pocos niños y adolescentes norcoreanos escuchan hablar del Evangelio. Y para los padres cristianos es demasiado peligroso compartirlo con ellos. Los profesores les preguntarían para averiguar si sus padres leen un libro negro. El mínimo error puede ser letal. Además, día tras día les lavan el cerebro a los adultos y a los niños con las enseñanzas de los líderes. Parte del currículo escolar, y no es broma, es aprender sobre los espías cristianos que secuestran y matan a niños norcoreanos inocentes.

Parte de la presión diaria es asegurarse de que los ciudadanos no tienen ni tiempo ni energía para participar en actividades ilegales. Las semanas de 48 horas de trabajo son comunes. Asimismo, la gente está obligada a realizar “trabajo voluntario” y, aun así, muchas personas no tienen lo suficiente para subsistir y tienen que ir al bosque a buscar alimentos comestibles.

Con Kim Jong-Un, la vida se ha vuelto incluso más difícil. Sus pruebas balísticas y amenazas constantes han creado mucha tensión en el ámbito internacional. Para contrarrestar la respuesta de la comunidad internacional, Kim Jong-Un ordena un período de movilización de cien días en el que la gente tiene que hacer trabajo extra y tiene muy poco tiempo libre. Cuando terminan los cien días, se suele extender el período o se convoca otro poco después.

¿Realmente ha empeorado la situación?

Si nos fijamos en los datos, es evidente que la situación para los cristianos de Corea del Norte está lejos de mejorar. En los últimos años, el país no solo ha seguido ocupando el primer puesto de la Lista Mundial de la Persecución a cristianos de Puertas Abiertas (lleva 17 años consecutivos en el primer puesto), sino que además la opresión sigue en aumento y en 2018 Corea del Norte ha alcanzado un récord histórico en la escala de puntuación de la LMP: 94 puntos sobre 100.

Pareciese que nuestras oraciones por Corea del Norte no surten efecto o que incluso solo empeora las cosas. Debemos seguir orando para nuestros hermanos en la fe puedan alcanzar la libertad, pero mientras tanto, Dios no está quieto. Hace poco, compañeros de Puertas Abiertas se reunieron con un contacto importante que evangeliza y forma a norcoreanos cristianos en China para compartir el Evangelio con personas de confianza. Pese al gran peligro que supone para su vida (hace poco casi lo atrapan), continúa fielmente su ministerio al cual Dios le ha llamado.

Admite que la situación en Corea del Norte está empeorando cada año, a pesar de las oraciones, pero… “Las oraciones están siendo contestadas, nunca antes había visto a tantos norcoreanos convertirse como en la actualidad”, les dijo.

Y les animó con palabras de sabiduría: “¿Qué ocurre cuando Dios cambia el país de adentro hacia fuera? Las fuerzas del mal resistirán tanto como puedan. Si miramos con ojos humanos, parecerá que nuestras oraciones no parecen mejorar la situación de los cristianos en Corea del Norte. Pero si miramos con ojos espirituales y amor por las almas perdidas, entonces deberíamos estar más que alegres. Por supuesto, la batalla es más intensa que nunca. Pero ¿por qué? Porque Dios está liberando a Sus hijos”.

En “1984” de George Orwell, Winston intenta permanecer humano bajo circunstancias inhumanas. Finalmente, acaba perdiendo y sucumbiendo a ‘Gran Hermano’. En el 2018 de Kim Jong-Un, los cristianos intentan permanecer firmes en la fe también bajo circunstancias inhumanas. Pero saben que, aunque puedan perder su vida, nunca perderán su alma. Dios les ampara y nunca les desamparará.

Fuente: Pau Amat, Protestante Digital

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* Noticias Externas (N.E.) – Asociación para la Defensa de la Libertad Religiosa (ADLR) comparte las siguientes noticias relacionadas con el mundo de la libertad religiosa en España y el resto del mundo como un servicio más a los lectores. La opinión reflejada en estos artículos son de fuentes externas y no representa necesariamente la opinión de la ADLR ni de sus integrantes. – Comunicaciones ADLR

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