N.E.*: El perpetuo Genocidio armenio

Fuente: Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia

Foto: cortesía del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia

El Dr. Gonzalo de Porras y Rodríguez de León escribe para el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) un interesante artículo sobre el genocidio armenio, un tema poco conocido y muchas veces desconocido.

D. Gonzalo de Porras nació en Sevilla en 1936, está casado y tiene dos hijos y tres nietos. Es Coronel de Artillería y Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. También es diplomado en Latín y Paleografía, profesor visitante de la Universidad Moderna de Lisboa y autor de varios libros sobre diversos temas. A continuación reproducimos el artículo:

El denominado “Ermenı Soykırımi”, más conocido como el “holocausto o genocidio armenio”, fue la deportación forzosa y exterminio de entre un millón y medio a dos millones de personas civiles armenios por el gobierno de los “Jóvenes Turcos” en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923, aunque también corrieron una suerte similar los pontios, serbios y asirios. Aunque el comienzo de este genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, ya entre 1894 y 1897 ocurrieron las “Masacres hamidianas” perpetradas por el “Sultán Rojo”, Abdul Hamid II, que causaron mas de 200.000 víctimas.

Al ocurrir la sublevación contra el Sultán de los “Jóvenes Turcos”  el 13 de abril de 1909 se produjo un contragolpe que dio lugar a la “Masacre de Adana“, en la que las tropas otomanas saquearon los asentamientos armenios masacrándose entre 15.000 a 30.000 personas.

El “Genocidio Armenio” de 1915 se caracterizó por la brutalidad de las matanzas y las marchas de deportación en condiciones inhumanas que causaron la muerte a miles de personas. Los armenios estaban reconocidos como “Nación leal,” viviendo en armonía con los otros grupos étnicos del Imperio, a pesar de las diferencias de raza y religión y estar considerados como “dhimmi” o no creyentes, con obligación de pagar un tributo según marca el Corán y ser ciudadanos de segunda clase, aunque con fecha 26 de enero de 1915, por su comportamiento como soldados en el Ejército Otomano en la  batalla de Sarikami, el General en Jefe escribió al Obispo Armenio de Konia elogiando el comportamiento  de estos soldados. Nada parecía haber en contra de la lealtad de estos súbditos; sin embargo el 24 de abril de 1915, cuatro días después de la de la sublevación armenia en la provincia de Van, que fue la única vez que estos se enfrentaron a las tropas otomanas, el gobierno de los Jóvenes Turcos consideró que tenía que  afrontar una sublevación popular como las habidas en  Grecia, Serbia y Bulgaria; optó por deportar a un gran número de la población armenia hacia el Sur-Este de Anatolia, ordenando el arresto y deportación de intelectuales que en su mayoría fueron asesinados, como en Katyn o Paracuellos.

A partir del 11 de junio de 1915 más de un millón de armenios de Anatolia fueron deportados a lo que hoy en día son Irak y Siria. Una mayoría acabaron en la actual ciudad siria de Dayr az Zawr y en el desierto circundante. Ni durante su deportación, ni en la llegada a sus nuevos asentamientos el gobierno turco puso los medios para proteger a los armenios. Al mismo tiempo tuvieron lugar masacres generalizadas en todo el Imperio y arrestos masivos, calculándose que existieron unos 26 campos de concentración para confinar a los armenios. No obstante la condena generalizada de este genocidio, la República de Turquía nunca ha reconocido este genocidio achacándolo a las consecuencias de las hambrunas y enfermedades  provocadas por la guerra.

En nuestros días Turquía sigue amparando nuevos ataques desde sus fronteras a comunidades armenias en Siria. Al amanecer del 21 de marzo de 2014, grupos de yihadistas desde la frontera turca avanzaron sobre la ciudad de mayoría cristiana de Kessab en Siria, tiroteando a la población, profanando iglesias y tras saquear viviendas y locales comerciales, hostigaron con  fuego de mortero y cohetes contra otros núcleos armenios cercanos, produciendo mas de 80 muertes. Dominada Kessab los yihadistas la recorrieron con banderas islámicas y lanzando gritos de  “Allahu Akbar”. Estas circunstancias se recogieron en un vídeo que circula por internet.  Numerosos testigos confirman que los yihadistas llegaron desde Turquía, pasando  sin inconvenientes los controles turcos y tras el ataque a Kessad se retiraron llevando sus heridos a la ciudad turca de Yayladagi. Tras la masacre más de dos mil armenios huyeron para refugiarse en las iglesias de Basit y Latakia, aunque en Kessab quedaron mas de 15  familias con ancianos.

Ante el intento gubernamental de reconquistar la zona, los yihadistas regresaron a Kessab y usando como escudos humanos a las 15 familias, combatieron a los atacantes con morteros y cohetes. Otros informes  indican que los yihadistas fueron apoyados desde la frontera turca. El apoyo turco ha sido denunciado ante la ONU ante la indiferencia de Occidente, aunque el Comité Nacional Armenio-Internacional ha condenado el apoyo de Turquía  a yihadistas en la persecución  de cristianos  armenios. En los últimos cien años es la tercera vez que los armenios se ven obligados a dejar Kessab y en los tres casos o Turquía fue la agresora o apoyó a los agresores.

—–

* Noticias Externas (N.E.) – Asociación para la Defensa de la Libertad Religiosa (ADLR) comparte las siguientes noticias relacionadas con el mundo de la libertad religiosa en España y el resto del mundo como un servicio más a los lectores. La opinión reflejada en estos artículos son de fuentes externas y no representa necesariamente la opinión de la ADLR ni de sus integrantes. – Comunicaciones ADLR

Deja tus comentarios

*

captcha *